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Una mirada al terrorismo en Euskadi a través del cine

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Edición fotografía: Carla Babón

El cine éuscaro está de moda. Demostrado queda con las dos películas del momento en la península Ibérica dirigidas por cineastas donostiarras que presentamos en esta edición: ‘Negociador’ del director de moda en España tras su éxito arrollador con ‘8 apellidos vascos’, Borja Cobeaga y ‘Lasa y Zabala’ de Pablo Malo; de este último filme hablamos con su protagonista, Unax Ugalde, quien nos concede, al igual que Borja, una retrospectiva de su tierra natal, Euskadi, a través de celuloide.

Ambas películas están relacionadas ya que tratan la historia reciente de Euskadi, con el terrorismo de ETA como telón de fondo. Hasta la fecha, pocos filmes han querido acercar al público la realidad íntegra sufrida por el pueblo vasco. Una visión cinematográfica que ayuda a entender un poco más los cincuenta años de terrorismo vividos en España pero, sobre todo, contribuyen a tener una visión más global de esta lucha entendiendo ambas partes del diálogo.

Rompamos los prejuicios y estereotipos, huyamos de los extremismos interiorizados hasta la fecha y dejémonos llevar por el séptimo arte como ventana de información para llegar a la sociedad y hacerle entender lo que realmente ha pasado acerca de este conflicto que ha durado tantos años y que sigue patente en la sociedad española. Una radiografía social para todos los públicos mediante un discurso cinematográfico que refleja en su totalidad y con tintes de ficción la violencia, el terrorismo y las víctimas que, hasta la fecha, han sido tratadas con lupa como tema tabú en los medios internacionales.

Además, por otro lado, el cine vasco comienza a abrirse puertas más allá de nuestras fronteras. ‘Loreak’, de los directores Jose María Goenaga y Jon Garaño, por ejemplo, es una película que se ha presentado íntegramente en euskera en la Sección Oficial de la 62ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, demostrando que es un idioma más, como puede ser el polaco o el francés, y que puede ser traducido como cualquier otra lengua.

De este modo, el cine de Euskadi se va haciendo hueco en el panorama cinematográfico a nivel global gracias a sus actores, directores y productoras locales que tienen mucho que decir y, sobre todo, mucho que contar de su historia.

Por: Carla Babón para Express News  

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Unax Ugalde: “Yo creo que este tipo de películas ayudarán a entender de dónde ha venido todo el sufrimiento en Euskadi”

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Para todo aquel cinéfilo, Unax Ugalde es aquel jovencísimo yonki poeta que vagaba por las calles de Madrid persiguiendo a su amada en ‘Báilame el agua’. Participó también en superproducciones como ‘Los fantasmas de Goya’ o ‘Che: el Argentino’. Ha probado la televisión y el teatro, pero ha reconocido que no le motivan tanto como una producción cinematográfica.

A pesar de ser un gran actor, que con una sola mirada es capaz de expresar mil y un sentimientos, las organizaciones y uniones de cine españolas le han otorgado un par de nominaciones que pasan muy desapercibidas y no ha recibido el reconocimiento que merece.
Nacido el 27 de noviembre de 1978, en Vitoria (País Vasco), es hijo de un obrero de los altos hornos y una ama de casa, que decide abandonar su carrera de Ciencias del Mar por las clases de interpretación, y en 1998 trabaja para una producción en ETB llamada ‘Entre dos fuegos’. Un año más tarde, viajará a Madrid para probar suerte en la gran ciudad y consigue un papel en la afamada serie de TVE, ‘A las 11 en casa’, donde interpreta al novio macarra de la hija mayor.
Pese a que se estaba especializando en papeles de jóvenes violentos de buen corazón, Unax, tiene otros muchos registros y lo terminó de demostrar con personajes como el de Iñigo en ‘Alatriste’ o ‘Héctor’ de Gracia Querejeta, con el que fue nominado al Goya de la Academia Española de Cine. Actualmente presenta ‘Lasa y Zabala’ con el director vasco Pablo Malo, donde da vida a un abogado, fuera de su habitual registro de joven atormentado por la vida.

¿Cómo te presentarías a aquel espectador que no te conoce?
Le contaría que llevo 19 años trabajando en la profesión, que supero la treintena de películas, la cuarentena de series y que no sólo he trabajado en el País Vasco, también he trabajado a nivel nacional, además de en Inglaterra, Sudamérica, EE.UU…

¿Cuál consideras que es tu seña de identidad?
Me considero un actor camaleónico, es decir, que puedo moverme de un papel a otro. Creo que mi trayectoria internacional lo avala, ya que me he movido por personajes muy diferentes. No me he querido encasillar nunca en uno concreto.

¿Siempre te has sentido parte de este mundo audiovisual?
Quería estudiar Ciencias del Mar cuando el cine me vino de sorpresa a los 17 años (risas). Fue pura casualidad por unos amigos que me dijeron de hacer interpretación.

Tu salto a la gran pantalla fue con ‘Báilame el agua’, película de culto a día de hoy en el cine español. Desde ese momento lo habitual ha sido verte en interpretaciones relacionadas con personajes que sufren y tienen una profunda vida interior ¿Existe alguna similitud entre estos personajes y tu yo real?
Sí, supongo que hay similitud. Creo que todo actor imprime al final algo de su personalidad y, por supuesto, que he imprimido a mis personajes mi carácter. No es lo mismo un personaje interpretado por un actor que por otro porque siempre incluyes algo tuyo y al final aprendes de ellos, con el tiempo te van alimentando.

¿Qué diferencia encuentras entre el Unax de los inicios y el de ahora?
Supongo que más madurez, más experiencia y, sobre todo, más profesionalismo. He tenido la oportunidad de trabajar con grandes directores y actores que me han transmitido mucho conocimiento.

Aunque la mayor parte de tu trabajo ha sido en España, te hemos podido ver en América con ‘Rosario Tijeras’ en Colombia, además del proyecto cinematográfico ‘Tequila historia de una pasión’ que rodaste en México, ¿cómo fue la experiencia de trabajar fuera? ¿Repetirías?
Sí, de hecho me voy ahora en enero a Latinoamérica a rodar una coproducción mexicana con Los Ángeles que se llama ‘Manual del buen presidente’ de Salim Nayar. Para mí es una experiencia muy enriquecedora salir de mi país, conocer diferentes culturas, otra forma de vivir y rodar con otra gente es siempre un beneficio personal muy grande donde además se comparte el mismo idioma y es más fácil.

¿Te planteas dar el salto a Hollywood más allá del cine hispano? ¿Te han ofrecido ese tipo de papeles?
Me han propuesto cosas, pero más que de dónde vengan, tomo la decisión de hacerlas con base a si me parecen interesantes.

¿Te sientes cómodo actuando fuera de España?
Sí, me siento muy cómodo porque siempre me han tratado muy bien y, aunque existe un sentimiento de incomodidad cuando te enfrentas a un personaje desconocido que se sale de lo habitual, me gusta llegar a cualquier lugar con un poco de estudio, perseverancia, valentía e incluso a veces con poca cabeza, dejándome llevar.

LASA Y ZABALA (dirigida por Pablo Malo con Unax Ugalde, 2014)

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Se trata de una película que destapa los acontecimientos ocurridos en torno a la banda terrorista ETA, durante los años de plomo, y recrea los crímenes del Estado al pueblo de Euskadi. El actor alavense, Unax Ugalde, da vida en la cinta al abogado Íñigo Iruin, un histórico de Batasuna que representó a las familias de dos jóvenes miembros de la banda terrorista ETA que fueron secuestrados por los GAL (Grupos Antiterrorista de Liberación) en 1983, torturados y asesinados. Una película que aguarda un tema delicado, ya que se presenta a los terroristas como víctimas y no al contrario, que es la estampa que solemos ver en los noticiarios.

¿Cómo te has sentido estando nominado al premio Irizar al cine vasco con ‘Lasa y Zabala’ en la última edición del Festival de Cine de San Sebastián?
Es la primera vez que participo en Sección Oficial en este Festival y para mí esta nominación, y el hecho de estar en mi tierra, es un orgullo. Me siento muy contento de haber hecho esta película y del recibimiento que va a tener, porque creo que va a ser muy positivo. Espero que sea una película que el espectador la disfrute cinematográficamente dentro del proceso de paz que se está viviendo actualmente en este país. Creo que este filme aportará su granito de arena.

‘Lasa y Zabala’ es tu último largometraje en el cual das vida a uno de los personajes principales, ¿cómo ha sido volver a trabajar con el director donostiarra Pablo Malo?
Pablo Malo y yo nos conocemos desde el año 1999 que hice su segundo cortometraje de ‘Jardines deshabitados’, luego rodamos ‘Frío sol de invierno’ y, realmente, siempre es un placer poder trabajar con él. Nos entendemos muy bien, ya que sólo hace falta una mirada para comunicarnos, y además tenemos un punto de vista muy parecido. Resulta muy fácil trabajar con Pablo porque, además, es un amigo.

¿Cómo fue esa primera toma de contacto con el guión y sobre todo con tu personaje?
Al principio sabía que me enfrentaba a un personaje complicado, digamos que la gente lo tiene en mente porque es una historia muy reciente que es real, no sólo por el personaje sino por el contenido, ya que las víctimas del terrorismo forman parte fundamental del mismo, por lo que lo tomé con mucho tacto. Estamos hablando de un material muy sensible y un terreno complicado en el que meterse, pero creo que hemos salido todos muy airosos.

Hablamos de una película que da a conocer una parte desconocida del conflicto vasco. Un suceso concreto que hasta hace poco había que tratar con pies de plomo ¿Cuánto crees que afecta la falta de conocimiento que se tiene del pueblo vasco fuera de este país e incluso dentro del mismo?
Creo que afecta bastante y, por eso, creo que plasmar este tipo de historias ayudarán a entender todo lo que realmente ha pasado aquí porque a nivel internacional han llegado noticias horrorosas sobre los atentados de ETA, durante estos cincuenta años han sido un esperpento. Me parece que este tipo de películas ayudarán a entender el fondo verdadero de todo esto y ayudarán a entender cómo hemos podido llegar a estos lugares tan terribles y a conocer de dónde ha venido todo el sufrimiento. Yo creo que el entendimiento de todas las partes del diálogo es la única manera de solucionar estos problemas.

La película ha arrasado en taquilla durante el festival de cine, ¿te lo esperabas? 

La verdad que no lo esperaba, a pesar de que todos sabíamos que teníamos a mucha gente pendiente de ver el resultado de esta película, y éramos conscientes de que iba a ser complicado. Para mí ha sido un recibimiento grandioso del espectador. Que en una hora de su puesta en escena se vendieran 55.000 entradas para una película es un gustazo.

¿Cómo ves el cine español?
Creo que el cine español está en su peor momento y espero que no vengan peores. Yo ahora me voy de este país porque no hay trabajo para los actores y si quieres seguir una carrera con criterio está bastante complicado. He intentado aguantar un año en España y me voy ahora a México a trabajar porque me están llegando muchos guiones de allí. Espero seguir mi carrera allá y que cuando esto mejore pueda volver.

¿Dónde te ves o te gustaría estar de aquí a 10 años?
Dentro de 10 años me gustaría estar viviendo aquí en el País Vasco con una familia numerosa y seguir trabajando.

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Borja Cobeaga: “En el tema del nacionalismo, los catalanes nos han adelantado por la derecha”

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Guionista, director de cine y vasco de nacimiento, Borja Cobeaga se encuentra en el punto álgido de su carrera. Tras el éxito en taquilla de su penúltimo largometraje ‘Ocho apellidos vascos’, guión llevado a cabo junto a su inseparable amigo y compañero de oficio Diego San José, consigue el mérito de ser el creador de la película española más taquillera de la historia con 50 millones de euros de recaudación.

Galardonado en varios festivales como cortometrajista, en el año 2005 fue nominado a los Oscar con ‘Éramos pocos’ como Mejor Cortometraje de Ficción, hecho que añadió mucha categoría a su trayectoria.

Un camino ligado al entretenimiento y a la comedia con películas como ‘No controles’ o ‘Pagafantas’ las cuales reflejan un humor limpio y cercano al espectador, además de trabajar para la pequeña pantalla española con éxitos televisivos como ‘Vaya semanita’. A pesar de esto, el guionista y director donostiarra no quiere encasillarse con un solo género y por eso, en su último trabajo ‘Negociador’, cambia de registro atreviéndose con una tragicomedia.

¿Cómo te presentarías a aquel espectador que no te conoce?
Soy director y guionista que ha trabajado en televisión y cine. Empecé haciendo cortometrajes siempre de comedia, hice uno que se llamaba ‘Éramos pocos’ que estuvo nominado a los Oscar. Luego hice un programa de televisión que se llamaba ‘Vaya semanita’ y que tenía como novedad hacer chistes del problema vasco, ofreciendo una visión bastante irónica y sarcástica del problema de la violencia, en un momento donde costaba hacerlo. Quizás lo más relevante de mi trabajo es que escribí, junto a Diego San José, ‘8 apellidos vascos’ la cual ha sido una película con mucho éxito en España y ahora me encuentro presentando mi tercer largometraje como director, ‘Negociador’.

¿Qué diferencia podemos encontrar entre el Borja de los inicios y el de ahora?
No veo muchas diferencias ya que en mi enfoque actual hay una recuperación de mi trabajo inicial. En estos momentos estoy intentando recuperar algo de los inicios porque de igual manera que ‘Pagafantas’, ‘No controles’ u ‘8 apellidos vascos’ son películas más alocadas, comedias más directas; con mi última película, ‘Negociador’, he intentado recuperar el espíritu de cortometrajes como ‘Éramos pocos’ y ‘La primera vez’ que son comedias más negras, más melancólicas y oscuras con un tono desenfrenado.

¿Qué sientes que te falta por hacer?
Me encantaría hacer un thriller que tuviera elementos de comedia. Pero me encantaría porque, curiosamente, como espectador, más que la comedia, me gusta el cine negro.

Además de cine, has trabajado para la televisión española con programas como ‘Vaya Semanita’ e incluso has llegado a ser realizador de ‘Gran Hermano’ ¿Volverías a trabajar para esta?
El año pasado rodé un piloto para la televisión vasca que todavía no se ha emitido y la verdad es que me encantaría hacer una serie de esto.

Más allá de España, ¿te ves trabajando en un país, por ejemplo, de Latinoamérica?
No lo sé porque como toco temas muy locales, muy de aquí, pues me siento bastante apegado a trabajar en San Sebastián o en Madrid.
Aunque por otro lado, como no me fui de Erasmus… Tampoco me importaría hacer una película fuera (risas).

Fotografía Carla Babón

Fotografía Carla Babón

‘Negociador’ fue presentada en estrenó en la Sección Zabaltegi del Festival Internacional de Cine de San Sebastián donde se llevó el Premio IRIZAR al Cine Vasco. La película trata la historia de Manu Aranguren, un político vasco, que ejerce de interlocutor del gobierno español en las negociaciones con ETA en el año 2005. Sin pretensión de ser una crónica realista, la película muestra los errores y malentendidos que marcaron el diálogo entre ambas partes. Una tregua alejada de ser un acto solemne y calculado con la que Borja juega y la convierte en una tragicomedia.

Como donostiarra, ¿cómo te sientes jugando en casa con tu última película?
Bien porque la película se rodó aquí, el tema y lo que pasó es muy de la tierra. Me siento muy arropado porque incluso cuando no he tenido éxito con mis trabajos, sí fueron un éxito aquí. Además, nunca había rodado ninguna película en San Sebastián. Las anteriores fueron en Bilbao y ésta que sí ha tenido como escenario San Sebastián y ha sido un orgullo sobre todo para mi padre. De hecho, él aparece en esta película como extra (risas).

Aunque las localizaciones correctas de la trama de la película fueron en Ginebra y en Oslo por las limitaciones logísticas de producción lo situamos en una Francia abstracta. A mí me apetecía que las pocas pinceladas de San Sebastián fuesen como muy irónicas como. Me apetecía que de fondo tuviésemos lo más reconocible de la ciudad y a los protagonistas hablando en un sitio recluido del problema más gordo que tienen y les afectaba a la gente de atrás desde hace 40 años. Por eso era importante que se viera el fondo. Esto me parecía muy importante contextualizarlo porque justamente la película de lo que va es de quitar solemnidad a todo esto y que el factor humano esté muy presente. Entonces para retratar ese contexto, que está de fondo todo el tiempo, de que la vida sigue mientras que estos que deciden se reúnen en secreto, me parecía que tenía que recurrir a lugares icónicos que la gente reconociera.

Hablamos de tu tercer largometraje, ‘Negociador’, donde cambias completamente de registro. Después del éxito arrollador de ‘Ocho apellidos vascos’ ¿te sientes presionado por las comparaciones que se puedan generar?
Es que tienen tan poco que ver que si esperan que sea ‘8 apellidos vascos’ se van a decepcionar, pero si hablamos independientemente de ‘8 apellidos vascos’, sí siento una responsabilidad, porque hay un cambio de tono de todos mis anteriores largometrajes. A mí me pasaba, por ejemplo, en los primeros pases de película, que no entendía cómo desde el minuto uno la gente se reía en esta última película. También creo que la gente va predispuesta a reírse en general. Eso de que hay que dar al público lo que quiere y todo eso… hay a veces que es el mismo público el que no sabe lo que quiere, entonces hay que innovar y dar sorpresas. Lo bueno del cine es que es imprevisible, cumplas o no las expectativas.

Con ‘Negociador’ he intentado despegarme del estilo de ‘8 apellidos vascos’. Una de las cosas que hemos intentado de cara al cartel era separarnos, por eso el cartel es tan dramático. Yo estaba rodando esta película y leí en un periódico “Cobeaga intenta repetir el éxito de ‘8 apellidos vascos’ con ‘Negociador’” y yo decía: “Ufff…” Justamente de lo que no tengo ganas es de etiquetarme y que me encasillen sólo por comedias disparatadas. Para mí el cine como espectador, y ojala como director pueda cumplirlo, es que puedas ver una película de Tarkovski por la mañana y una de Jerry Lewis por la tarde y mi idea de la comedia también es esa, que no es lo mismo ‘El verdugo’ que ‘Aterriza como puedas’. Me encantaría alternar eso y hay una gran gama de grises como de tipos de comedias por eso creo que justamente no sería honesto hacer lo que se espera sino lo que me apetece.

‘Negociador’ da a conocer el conflicto Vasco entre los años 2005 y 2006 ¿Cuánto hay de realidad y de ficción en la película?
Yo de hecho no quería meter rótulos al principio pero vi que se podía ver como una ficción completa cuando tiene elementos de realidad. Al final puse rótulos para dejar claro que muchas cosas que cuenta la película pasaron, no tanto de dar información. No quería que fuera una película enciclopédica ni una crónica sino que por encima de todo estuvieran los personajes.
Busqué destensar hechos dramáticos a través de la comedia en varias ocasiones de la película.

Defíneme ‘Negociador’…
Comedia amarga, trágica, personal porque he hecho lo que me ha dado la gana. He sido libre y honesto.

¿Sentiste que tenías que ir con pies de plomo a la hora de tratar el guión?
No fui nada inconsciente y estaba todo muy meditado sobre todo el tono. Estaba precedido por las ganas de tener un tono diferente a las comedias que había hecho hasta ahora. Entonces me parecía que la historia se encajaba muy bien con el tipo de película que me apetecía hacer y me fascinaba mucho la historia que desde el principio me enganchó. Lo que pasa es que la forma de hacer la película que ha sido muy pequeña y personal, producida por mi propia productora. No he querido recurrir a Telecinco o Antena 3 para no tomar decisión en conjunto sino hacer una película que me sintiese enteramente responsable. A pesar de no tener todos los medios, que te dan ese tipo de productoras para mí, con esta película lo importante era que mi punto de vista no se viera alterado y sobre todo quería que la película fuese muy honesta. Por un lado, no muy polémica porque no adquiere un punto de vista político ni ideológico pero por otro lado tampoco quería ser “bien queda” con los protagonistas.

Sin duda hablamos de una película que apuesta por el entendimiento pero sobre todo por brindar conocimiento al espectador a años de terrorismo en España ¿Cuánto crees que afecta la ignorancia al estereotipo que se tiene de los vascos fuera de este país e incluso dentro del mismo?
Creo que en ‘Negociador’ si uno quiere tener un punto de vista sobre lo vasco lo tiene la cuestión del lenguaje. Como los personajes se vuelven locos hablando de Euskadi, Euskal Herria… Que es muy característico nuestro y que sí puede dar una visión porque la película es una representación de lo que ha pasado y sigue pasando en Euskadi, que nos volvemos locos con estas cosas.

Luego en mi carrera he jugado mucho a las dos cosas, porque justamente en mi anterior largometraje ‘8 apellidos vascos’ el topicazo brutal de la boina gigante está presente; pero claro también tiene que ver con el tono de la película que cuentas en esta era muy de trazo grueso pero con ‘Negociador’ va de otro estilo. Lo que si me parece importante es que como es una película muy personal y hecha muy para mí, no tenía un afán didáctico tanto a mostrar como son los vascos y la película no es muy explícita en sus diálogos. Hay cosas, por ejemplo, que si no conoces algunos detalles te pierdes pero hacerla más explícita me parecía como traicionar esa vena tan personal que buscaba.

Entonces ¿Podríamos decir que con esta película estamos ante el trabajo más personal y representativo de Borja?
Sí, por supuesto. Creo que esta película procede de una anterior (‘8 apellidos vascos’) que me gustaba pero que por otro lado, la podía haber hecho cualquiera. Tenía cosas mías pero no era 100% mía. En cambio, si te metes en el follón de una película que puede suponer tres años de tu vida como ha sido `Negociador’ desde que la escribí hasta que la he estrenado pues tiene muchas cosas mías y por las características de la gente que ha trabajado en este proyecto y por el tipo de la producción es algo muy personal y que tiene un sentido del humor con el que me idéntico al 100%.
Y volveré a hacer comedias locas como ‘8 apellidos vascos’ pero me apetecía hacer esto, me parece más original. A mí, como espectador, me gusta un cine más imperfecto y muy peculiar que películas que a lo mejor son más perfectas pero más impersonales.

¿Cómo llevas las críticas Borja? ¿Te quitan el sueño?
Si son buenas mejor (risas). En esta película he estado más atento a las críticas que en otras ocasiones. Por un lado estaba la preocupación sobre la la polémica que podía suscitar el tema y por otro, la expectativa de que alguien esperase un ‘8 apellidos vascos’ porque quería que quedase claro que iba a ser otra cosa. De todas formas depende mucho del crítico del que viene que afecte más o menos las críticas.

Pregunta obligada… ¿Habrá secuela de ‘8 apellidos Vascos’?
Por supuesto. Tiene los mismos personajes y espero que los mismo actores. Lo digo porque todavía no han leído el guión ya que éste está en proceso y está bastante avanzado. La historia ya la tenemos de pe a pa, Diego y yo creo que tenemos un par de Gags bastante memorables, estamos muy contentos.
La acción comienza en Sevilla y luego pasa a Cataluña. Mitad Andalucía, mitad Cataluña. Va a ser un punto de vista del vasco acerca de Cataluña, puede dar la impresión un poco antigua de que un vasco y un catalán son como hermanos pero ahora creo que en la actualidad con este tema hay bastante resquemor. Hoy por hoy, en cuanto al nacionalismo, los catalanes se nos han adelantado por la derecha. Es decir, que estos catalanes se nos han subido a la chepa, ahora ya no somos los protagonistas y este es el punto de vista está presente en la secuela así como el de la gastronomía. Quiero decir que un vasco como el que aparece en la primera película si va a un restaurante de diseño catalán puede flipar un poco y de ahí viene la comedia de ese choque.

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Un comentario el “Una mirada al terrorismo en Euskadi a través del cine

  1. Reblogueó esto en Más amor y menos prozak.y comentado:
    Trabajazo de mi amiga y compañera en la vida y en el trabajo, Carla Babón. No podía haber más feeling entre los entrevistados y tú, yo lo he vivido. Eres una gran entrevistadora. Crack que eres. Unax Ugalde aprovecho para decirte que eres encantador pero nos debes un agua 😉

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